Cuando ganar se vuelve costumbre: cómo cambia el hincha de Universitario

El éxito reciente no solo transformó al equipo. También cambió la forma en la que el hincha mira, exige y se relaciona con el club de sus amores.

Hablar de la ‘U’ es hablar de ganar, o al menos en los últimos tiempos es así. Implica partir de un dato que atraviesa cualquier conversación futbolera: en los últimos años, Universitario acumuló cinco títulos oficiales, incluidos tres campeonatos nacionales consecutivos (por segunda vez en su historia). Reconfigurando la manera en que se lo mira dentro y fuera de la cancha. No fue un logro aislado ni un golpe de suerte. Fue la consecuencia de un rendimiento sostenido en el tiempo.

Ese dominio también se reflejó en la regularidad. Durante la temporada 2025, Universitario cerró el año sin perder en más de dos tercios de los partidos que disputó, una cifra que habla de consistencia. Cuando un equipo deja de perder seguido, el triunfo deja de sentirse extraordinario. Empieza a sentirse natural. Y ahí es donde algo cambia. Cambia la forma en que el hincha entra al estadio, la manera en que se analiza cada partido y el nivel de exigencia con el que se juzgan los resultados. Ya no se celebra solo competir. Se espera dominar. Se espera imponer condiciones. Se espera ganar.

Desde el Diario lo comprobamos fecha a fecha. Cuando Universitario gana, el ambiente es de confirmación: se habla de solidez, de identidad. Pero cuando el equipo empata o cae el tono se vuelve más duro, más impaciente. Las redes reaccionan rápido, los debates se intensifican y el margen de error parece cada vez más estrecho. Ganar dejó de ser alivio. Pasó a ser el punto de partida.

Fuente: El Diario Crema

Celebración del gol de Edinson Flores ante Sporting Cristal en el Toreno Clausura 2024

Hablemos de números

Los números acompañan esta percepción. En 2025, Universitario convocó a 660,153 asistentes a lo largo de la temporada. Ya no es solo fidelidad: es expectativa. Muchos hinchas van al estadio porque espera ganar, porque siente que el equipo compite desde un lugar de fortaleza y porque el resultado favorable dejó de ser una ilusión lejana para convertirse en una posibilidad concreta.

En ese contexto, hay una frase que también cambió de sentido. “Nunca den por muerto a la ‘U’” durante años fue casi una muletilla irónica que se repetía incluso cuando la realidad era otra cosa. Hoy, en cambio, dejó de ser parodia para convertirse en descripción. Universitario construyó una narrativa basada en respuestas, remontadas y partidos agónicos hasta que dejaron de serlo.

Ejemplos como el 2024 cuando Sporting Cristal se puso en ventaja por uno, pero no solo se le dio vuelta: la crema terminó ganando 4-1, en una de esas noches que todo que estuvo en el Monumental recuerda. O en la final ante Alianza Lima, el golpe del empate en la ida pudo haber sido definitivo; sin embargo, en la vuelta, Universitario respondió y terminó campeonando de visita , confirmando que este equipo no se desarma cuando la presión es máxima.

También están los triunfos más silenciosos, pero igual de reveladores. En Trujillo, ante UTC, el partido estaba 1-1 hasta el minuto 90, cuando apareció Álex Valera para marcar el gol del triunfo, clave para el Clausura. Partidos como el 2-1 ante Ayacucho, ajustados y peleados hasta el final, refuerzan la misma idea: el cuadro merengue responde en los momentos en que otros se desarman.

Los nuevos hinchas

Ese cambio también se percibe en las conversaciones con hinchas que vivieron los años más duros del club. Universitario pasó una década sin títulos nacionales entre 2013 y 2022, un periodo marcado por crisis deportivas, problemas institucionales y temporadas donde el objetivo parecía ser solo resistir. Para muchos, ir al estadio era un acto de fe más que de expectativa. Por eso, cuando la ‘U’ empezó a ganar de manera sostenida, no solo cambió el equipo: cambió el entorno

Con el triunfo llegaron nuevas miradas. Personas que antes observaban de lejos empezaron a acercarse, a “subirse” a un barco que luce ganador. Y sí, con el tiempo probablemente se enamoraron del club. Pero, siendo honestos, ¿cómo no hacerlo ahora? La garra, el compromiso y la forma en que este equipo saca adelante partidos complejos construyen un relato que engancha incluso a quien no sufrió los años oscuros.

Ahí aparece el otro lado de la moneda. Porque eso mismo se convierte en un arma de doble filo. El hincha que hoy se acostumbró a ganar, ya no pide solo campeonar: pide ganar todo, y hacerlo bien. Dominar, convencer. Basta escuchar las conversaciones afuera del estadio: empates que se sienten como derrotas, triunfos por 1-0 que dejan más fastidio que alivio. Para muchos, ya no alcanza con sumar de a tres; hay que hacerlo con autoridad.

Es el síntoma más claro de un cambio profundo. Universitario pasó de ser un equipo ganador, a uno al que se le exige más. Y esa exigencia, aunque pesada, también es una señal de crecimiento. Porque solo a los equipos grandes se les pide tanto.

Quizás el mayor cambio no esté solo en los resultados, sino en la convicción. Universitario volvió a creer en sí mismo. Y cuando un club grande se cree capaz de revertir lo que parece irreversible, aquella frase deja de ser consigna para convertirse en realidad.

Nunca den por muerto a la ‘U’.
Hoy, más que nunca, ya no suena a exageración.

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